Antes de mandar ese mensaje, lee ESTO

Antes de mandar ese mensaje, lee ESTO

Estás en tu cama, acostada, sin mucho que hacer.

Llevas más de media hora entre Instagram, Facebook y Twitter y no tienes grandes planes para hoy.

Abres whatsapp y buscas su contacto.

“¿Y si lo saludo? ¿Qué daño podría causar mandarle un inocente “hola”?

No tiene nada de malo…”

En ese momento, empiezas a recordar momentos bonitos en tu relación. Esos momentos que hacen parecer que las cosas no estaban tan mal.

Piensas en mil justificaciones para mandar ese mensaje:

“Si tenía su temperamento pero yo lo hacía enojar”

“Yo se que nos peleábamos mucho pero lo amo”

“Nadie entendía nuestra relación”

“Me ha estado buscando y ya me pidió perdón, es mala onda de mi parte no contestar”

“Está yendo a terapia, seguro esta vez sí va a cambiar”

“Sus amigos me han dicho que pregunta mucho por mi”

Antes de hacerlo, piensa en cuánto tiempo llevan sin tener contacto. Puede ser desde unos pocos días hasta meses. ¿Por qué no lo mandaste ayer o antier?

¿No será que en este momento te sientas más sola, o que el aburrimiento se está apoderando de tu cuerpo y tiempo?

Sea lo que sea, crees que lo resolverás mandando un mensaje, un simple “Hola”.

Aunque no estés segura si es aburrimiento, ocio, deseo carnal, o en verdad lo extrañas, la persona a quien se lo envíes va a entender algo totalmente diferente.

Lo que tu mandas vs. lo que él recibe

El mensaje que mandas es “Hola, cómo estás?”

Cuando reciba el mensaje, será la señal que él estaba esperando. La señal que anuncia que no importa qué tan mal te trate, siempre vas a regresar a él.

El mensaje que el recibe es “Hola, estoy aquí lista para volver. No me importa todo lo que me hiciste pasar, te extraño y quiero volver a lo que teníamos, incluso si era malo para mi”.

Ese mensaje le indica que no has dejado de pensar en él y, en su mente, que ya ganó el juego.

Entonces, una vez que mandes ese mensaje, todo el tiempo que has logrado no hacer contacto, todo el esfuerzo que te ha costado tratar de seguir adelante, todo lo que haz avanzado se habrá ido por un bonito caño.

Estarás abriendo la puerta a que te vuelva a escribir, a marcar, a ir a verte. Le estarás dando permiso para que la otra pueda volver a tratarte como te trató previamente

Cuando TU eres la persona que da el primer paso a la comunicación, le estás dando a entender que todo ya quedó en el pasado y pueden “empezar de nuevo”.

Así que antes de mandar ese mensaje, respira profundo.

Todos los pensamientos y recuerdos que en este momento duelen, se irán desvaneciendo poco a poco, pero únicamente si te das el tiempo y espacio que necesitas para sanar.

La historia de Ana.

Hace poco, una amiga estaba yendo con una psicóloga para entender mejor su relación y poder tomar una decisión sobre si quedarse con su novio (una RT) o dejarlo y empezar a salir con alguien más.

Tanto su exnovio como su pretendiente estaban buscándola e invitándole a salir.

La psicóloga le recomendó que se tomara un tiempo SIN CONTACTO. Qué fácil, ¿no? Le pidió que definiera cuanto tiempo iba a necesitar, pero que mínimo fueran tres semanas.

Mi amiga, Ana, decidió poner un tiempo de 4 semanas, que se podría alargar. En estas 4 semanas, no intercambiaría mensajes, llamadas, visitas, DMs, tuits, mensajes de Facebook.

Les mandó un último mensaje a ambos (por separado), avisandoles que los bloquearía y se daría un tiempo de 4 semanas para ella misma, y que acabando las 4 semanas volvería a abrir la comunicación.

El objetivo de este tiempo era una desintoxicación. En este tiempo se daría realmente cuenta si estaba con su ex por costumbre, si quería salir con alguien nuevo para olvidarse de su ex o porque genuinamente le gustaba.

Le recomendó también dejar de pedir opiniones de sus amigos y familiares, ya que estas opiniones, por mejores intenciones de las personas, siempre tendrán una proyección de lo que ellos vieron en la relación.

Durante esas 4 semanas, ella vio cambios fuertes en su manera de pensar. Logró entender cuáles eran las verdaderas razones por las que había estado en esa relación.

Comenzó a hacer ejercicio otra vez y, aunque la segunda semana fue la más difícil, al término de la cuarta se sentía mucho más tranquila.

Si contactó a ambos, con el mensaje que le correspondía a cada quién, no con el “Hola” que quería mandar la primera vez.

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